que los arboles que te alimentan
nunca dejarán de crecer.
Sabe que el cielo
se mantendrá allá arriba,
grande y luminoso
solo para tus ojos.
Sé que algún día
verás el amor que envías
tocando tu puerta,
llenándote de risa.
No todo es en vano,
no todo es gris.
Tus piernas cansadas
pronto las verás felices.
Sé que no sé hablar.
Me paro a tu lado
y tus lágrimas veo caer
mientras caes con ellas.
Perdón, yo no tengo la fuerza,
mis brazos se cansaron
porque han vivido mucho,
pero mi corazón aún es joven.
Sé que no soy el único
que espera de tu llanto el fin,
sé que el mundo
tanto amor agradece
y que un día devuelve.
El abrazo que no quieres,
la carta que no escribes,
no me importan,
quiero que la vida
no te hunda
no te pida nada.
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