sábado, 8 de febrero de 2014
Adiós
Eran hermanas, creo yo, 5 y 3, la mayor tomaba en brazo a la menor mientras ella lloraba sin lágrimas, la menor se cae al suelo y la mayor la abraza, luego se sienta a mi lado y señalando mi libro, pregunta si eso es para leer, le digo que sí, me pregunta si es que yo tengo amigos, me trata de usted, le digo que sí, ¿y amigas? también, luego abraza a su hermana aún acostada en el pasto ya gritando menos y ella la aleja de sí, yo no me inmuto, sigo leyendo y prendo un cigarro, de repente la mayor dice algo que no entiendo se va corriendo mirándola con angustia, la pequeña que estaba acostada a mi lado pega un grito desgarrador, la gente del rededor la mira como si todos fueran su madre. Sigo leyendo. Llega la mamá de verdad, calma a su hija con una caricia que parte en la frente y termina en el mentón, le dice algo que tampoco entiendo, en un idioma extraño, y la toma como muerta, con los brazos y la cabeza colgando, yo me río con ternura y apago mi cigarro.
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