miércoles, 19 de octubre de 2011

La vista del espejo inverso.

Ella le hablaba. 
Le gritaba.
Y no paraba de hacerlo. Esperaba una respuesta. Respuesta que él no le iba a dar.
Ella se molestaba mucho, quería callarse. Pero no podía. 

Él miraba el horizonte.
Pensaba.
Y no paraba de hacerlo. Esperaba un silencio. Silencio que ella no le iba a dar.
Él se molestaba mucho, quería responderle. Pero no podía.


sábado, 8 de octubre de 2011

Marrón.

Caminaba como si nadie estuviera a su lado, seguía derecho por su camino y no se preocupaba por chocar con nadie, escuchaba a un cassette de Morrisey en su Personal Stereo [uno del año 1982 que aún funcionaba]. Usaba un chaleco de lana natural, como si el sol sirviera solo para alumbrar.
Fumaba el cigarro más repugnante que podría existir. Para sentir asco.
Sin pestañear, para poder llorar alguna vez. Como su corazón no le dejaba hacerlo, su mente lo hacía.
Pensó tomar colectivo, pero eso no la dejaría liberar la energía acumulada dentro de sus rodillas. Caminar sí le dejaba. Paseaba por el centro de la ciudad guardando fotografías con sus ojos. Fotografías que le hacían recordar momentos.
Marrón.
Aunque no veía a nadie alrededor sentía los pasos, escuchaba la sangre circular, y el corazón palpitar. Ajeno.