jueves, 15 de octubre de 2015

Balada de los ojos tristes

Tus ojos están tristes,
no sé por qué.
Tristes miran al oeste,
donde se supone está tu mar,
tristes miran donde está tu tristeza.

Y yo te miro a ti
aunque tengo los ojos cerrados,
con ojos cerrados veo que me miras
dos segundos, quizás menos.
Con los ojos cerrados te miro tanto,
de tanto mirarte se me cerraron,
de tanto mirar a los hombres altos.
Eres uno más que mira hacia el oeste,
yo estoy un poco para allá,
tengo un poco de esa puesta de sol,
pero no se ve.

La verdad es que no sé
porque mis ojos están cerrados,
la verdad es que tus ojos
no los sé
no los conozco.
La verdad es que me quiero ir
a abrir mis ojos,
a humedecerlos,
se secaron en la oscuridad.
A tus ojos no los conozco
pero los beso.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Lunita lunita

La luna que se convirtió en el sol
ahora está dejando de brillar
el suelo le ha quitado el calor
y las estrellas la luz.

Hay dentro de esa luna
un mar donde se refleja
y se envuelve en sí misma
y nada en ella.

Esa luna brillaba por sí sola,
yo la vi mucho tiempo,
ahora se está apagando.

Te exijo, luna, que no dejes morir
tu fuego tan lindo que vi,
yo sé que quedan brasas
solo necesitas viento y leña.
Voy a tratar de ayudarte.
Déjame.

Te quiero ver bailar bajo tu luz,
en la arena, al frente de tu mar,
bajo ningún techo,
porque no existe fin en tu cielo.

No sé si soy selva bosque o desierto

No sé si soy selva bosque o desierto
si soy frío o cálido
si soy húmedo o seco.
No sé cómo es mi piso,
ni mi cielo.

No sé si es verano o invierno,
no sé si es fango o cemento.
Tampoco sé hacia dónde miras,
ni cómo es tu risa.
¿Es temprano o tarde?

No he visto la mañana ni la noche,
vi tus manos juntas con las mías,
o quizás lo soñé.
Vi tus manos juntas con las suyas,
eso lo sé.

Tengo los ojos encandilados,
aunque no vea luz.

Los árboles y animales,
se convirtieron en sombras
y las risas que me diste
en fotos del verano.

Estoy creando emociones,
inventando recuerdos
porque me quedé sin alma
ni sentimientos.

jueves, 10 de septiembre de 2015

No llores, hombre

No llores, hombre,
que los arboles que te alimentan
nunca dejarán de crecer.
Sabe que el cielo 
se mantendrá allá arriba,
grande y luminoso
solo para tus ojos. 

Sé que algún día
verás el amor que envías
tocando tu puerta,
llenándote de risa.
No todo es en vano,
no todo es gris.
Tus piernas cansadas
pronto las verás felices.

Sé que no sé hablar.
Me paro a tu lado
y tus lágrimas veo caer
mientras caes con ellas.
Perdón, yo no tengo la fuerza,
mis brazos se cansaron 
porque han vivido mucho,
pero mi corazón aún es joven.

Sé que no soy el único
que espera de tu llanto el fin,
sé que el mundo 
tanto amor agradece 
y que un día devuelve.

El abrazo que no quieres,
la carta que no escribes,
no me importan,
quiero que la vida 
no te hunda
no te pida nada. 



martes, 8 de septiembre de 2015

Esos son los muros de los dioses

Esos son los muros de los dioses,
no tienen que ver conmigo,
ni siquiera me conocen.

A pesar de eso me aplastan,
me dejan en el suelo,
mis ojos no ven nada
sino la huella de su peso.

Son los hombres que vemos,
son las bocas que oyemos
en las pantallas,
no importa cuáles,
siempre son ellos. 

Con luces me oscurecen,
con flores me hieren, 
cuando el ojo se cansa,
siguen viendo,
que me voy cayendo,
que ya no puedo
mover mis pies
de su cemento.

domingo, 6 de septiembre de 2015

La playa

El humo oscurece la luz
que tanto me ha dado
la felicidad en la piel,
el calor que siempre necesito
el agua que me revive. 

Pero hoy es distinto
porque no quiero eso
estoy como el mar otra vez, 
esta vez a su lado.
Y me llama,
pero estoy vestido.

No quise ir a tu casa
porque tu casa es oscura
me sirve para morir,
para dormirme y caminar.
Hoy no sé si estoy despierto
o solo tengo los ojos abiertos.
Mis piernas están muertas,
eso es seguro.

¿Dónde voy entonces?
¿Me hundo en el mar 
o me estoy liberando?
La luz se va escondiendo,
no te vayas,
siento que estoy pegado
al piso difuso que me diste.

Todavía no sé quién
me está esperando
en el patio.
Todavía no me lo has dicho.

domingo, 30 de agosto de 2015

Tala

Esperarás el otoño,
para que mis hojas caigan 
al pasto marrón y mis ramas 
se rompan con, tan solo,
el sonido del viento. 

Porque ya habrás debilitado 

mis ramas en el verano.

Esperarás que el árbol que soy

florezca en la primavera.
Descansarás en el invierno,
estarás en tu casa 
escuchando el sonido que hago
al sostener mi cuerpo de la lluvia,
así podrás debilitar en el verano
de nuevo mis ramas.
Piensa que mi tronco 
se cansará de repetir 
este ciclo que dejo que pase
olvidándome de mí.