domingo, 6 de septiembre de 2015

La playa

El humo oscurece la luz
que tanto me ha dado
la felicidad en la piel,
el calor que siempre necesito
el agua que me revive. 

Pero hoy es distinto
porque no quiero eso
estoy como el mar otra vez, 
esta vez a su lado.
Y me llama,
pero estoy vestido.

No quise ir a tu casa
porque tu casa es oscura
me sirve para morir,
para dormirme y caminar.
Hoy no sé si estoy despierto
o solo tengo los ojos abiertos.
Mis piernas están muertas,
eso es seguro.

¿Dónde voy entonces?
¿Me hundo en el mar 
o me estoy liberando?
La luz se va escondiendo,
no te vayas,
siento que estoy pegado
al piso difuso que me diste.

Todavía no sé quién
me está esperando
en el patio.
Todavía no me lo has dicho.

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