Si la vanidad y el egocentrismo, como sinónimos, van acompañados siempre de la bondad, puedo considerarme bueno. Algunos pueden refutar, algunos pueden decirme que no soy bueno, algunos pueden decirme que tengo defectos, pero esos algunos confunden la bondad con la perfección, no soy un ente perfecto, soy tan solo el más bueno, porque bueno es el que ignora, perdona, ama y odia, el que está satisfecho consigo mismo, el vanidoso, goloso, lujurioso, iracundo, perezoso, envidioso y avaro, pero el que no demuestra y deja pasar. Perfecto es, en cambio, el que solo siente admiración por ti.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
El bueno y el perfecto
Tomé mis cosas y me fui, ellos pudieron, quizá, vaticinar que lo haría. Nunca estuve de acuerdo con ese tipo de actos, y ellos lo sabían. Quizá sorprenda que yo, siendo el más aborrecido por ese adefesio, lo defendiera de alguna forma, es que mi aversión hacia él no supera los límites de la moral, no soy un ser cizañero, aquel gaznápiro no puede con mi calidad humana ¿Es que acaso soy demasiado beno? ¿Es que acaso soy yo ese ser de bondad que todos buscan? ¿Acaso no tengo calidad humana y soy una deidad del bien? Frente a esas preguntas me cuestiono si aquella deidad del bien puede tener tal nivel de autorreferencia, y se me viene a mente Jesús, el ser más vanidoso que el mundo ha visto nacer ¿qué clase de ser puede autoplocamarse el hijo de Dios y guiar a gente a costa de eso? Solo el más egocéntrico. Es ahí donde me pregunto ¿es el egocentrismo una conditio sine qua non de la bondad o no es Jesús el ser de bondad que todos buscamos?
lunes, 22 de julio de 2013
Solo una oreja
Cuando me preguntaban si prefería ser sordo, ciego o mudo, siempre decía que ser sordo me daba lo mismo, aunque me encanta la música, creía que podía vivir sin ella, mirar tampoco me importa mucho, decía, pero lo que más odiaría sería no poder hablar, gritar y por sobre todo, cantar. Yo supongo cantar bien, gente también me ha dicho que cantó bien, aunque siempre la inseguridad está, esa inseguridad muchas veces me atormenta, me lleva a un túnel donde salgo solo prendiendo un cigarro y arruinándome la voz.
Esa vez estaba sentado en ese barrio lindo de por ahí, con una amiga que no veía hace tiempo, tomando café y, otra vez, arruinándome la voz con un cigarro. Quiero ir al baño. Fue y escuché la conversación de la mesa de al lado. Siento que me voy deshaciendo de a poco, la otra semana seré solo una oreja. Me imaginé cómo sería tan solo ser una oreja, me preocupé. Yo soy súper sordo, siempre entiendo cosas sin sentido, y me tienen que repetir, me preocupé. Si yo fuera tan solo una oreja, sería la peor, no entendería nada y no serviría, entraría a un túnel donde un cigarro no me podría sacar.
Me despedí de mi amiga. Nos vemos el fin de semana. Caminé y dejé de sentir mi nariz por el frío, ya no tengo nariz. Subí a la micro y el hombre que estaba al lado hablaba de la manera más desagradable, dejé de escuchar por la oreja derecha, ya no tengo oreja derecha. La micro se movía demasiado, el pelo me estorbaba, tengo el pelo demasiado largo, desearía ser pelado, ya no tengo pelo. La micro frenó muy fuerte, me caí, me apoyé con las manos y rodillas y me dolieron, ya no tengo manos ni rodillas. Si ya no tengo manos ni rodillas, tampoco pantorrillas ni pies, ya no tengo pantorrillas ni pies. Ya llegué a mi destino, camino con lo que me queda de las piernas, no tengo nariz, pero respiro, no tengo pelo y me da frío. Soy pequeño, la gente no me mira cuando camina, me pegaron una patada en los hombros, ya no tengo hombros, ya no tengo brazos. Soy la mitad de las piernas, un tronco y una cabeza sin nariz ni una oreja. Quiero prender un cigarro, no tengo manos para sacarlo, quiero un cigarro. Si no tengo cigarros, no quiero boca, ya no tengo boca, ya no canto, ya no está la inseguridad. Solo soy ojos que ven esta ciudad fea. Ciudad de mierda fea. Me cansé, ya no quiero caminar viendo esta ciudad fea, no quiero esta mitad de piernas inservibles, ya no tengo está mitad de piernas, ya no tengo pene, ya no tengo manos para hacerme una paja. Gente de mierda fea, ya no tengo ojos para esta gente de mierda fea. No quiero tronco, no quiero cuello.
Solo soy la oreja izquierda que oye mal, aunque por lo menos tengo buena música, no puedo vivir sin la buena música. La música no se puede oír mal.
Esa vez estaba sentado en ese barrio lindo de por ahí, con una amiga que no veía hace tiempo, tomando café y, otra vez, arruinándome la voz con un cigarro. Quiero ir al baño. Fue y escuché la conversación de la mesa de al lado. Siento que me voy deshaciendo de a poco, la otra semana seré solo una oreja. Me imaginé cómo sería tan solo ser una oreja, me preocupé. Yo soy súper sordo, siempre entiendo cosas sin sentido, y me tienen que repetir, me preocupé. Si yo fuera tan solo una oreja, sería la peor, no entendería nada y no serviría, entraría a un túnel donde un cigarro no me podría sacar.
Me despedí de mi amiga. Nos vemos el fin de semana. Caminé y dejé de sentir mi nariz por el frío, ya no tengo nariz. Subí a la micro y el hombre que estaba al lado hablaba de la manera más desagradable, dejé de escuchar por la oreja derecha, ya no tengo oreja derecha. La micro se movía demasiado, el pelo me estorbaba, tengo el pelo demasiado largo, desearía ser pelado, ya no tengo pelo. La micro frenó muy fuerte, me caí, me apoyé con las manos y rodillas y me dolieron, ya no tengo manos ni rodillas. Si ya no tengo manos ni rodillas, tampoco pantorrillas ni pies, ya no tengo pantorrillas ni pies. Ya llegué a mi destino, camino con lo que me queda de las piernas, no tengo nariz, pero respiro, no tengo pelo y me da frío. Soy pequeño, la gente no me mira cuando camina, me pegaron una patada en los hombros, ya no tengo hombros, ya no tengo brazos. Soy la mitad de las piernas, un tronco y una cabeza sin nariz ni una oreja. Quiero prender un cigarro, no tengo manos para sacarlo, quiero un cigarro. Si no tengo cigarros, no quiero boca, ya no tengo boca, ya no canto, ya no está la inseguridad. Solo soy ojos que ven esta ciudad fea. Ciudad de mierda fea. Me cansé, ya no quiero caminar viendo esta ciudad fea, no quiero esta mitad de piernas inservibles, ya no tengo está mitad de piernas, ya no tengo pene, ya no tengo manos para hacerme una paja. Gente de mierda fea, ya no tengo ojos para esta gente de mierda fea. No quiero tronco, no quiero cuello.
Solo soy la oreja izquierda que oye mal, aunque por lo menos tengo buena música, no puedo vivir sin la buena música. La música no se puede oír mal.
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