jueves, 20 de agosto de 2015

Segunda carta

Un hombre
como mil pájaros sobre mí
como el viento de la montaña
como el auto a exceso de velocidad
como el grito de madre enojada.
Un hombre del que me tengo que esconder
para no volarme
no desarmarme
un hombre como un arma.

¿Qué será lo que no te deja amarme?
¿Tu padre?
¿O soy yo el que espanta a todo amor?
¿Serán los otros hombres,
esos que te hacen llorar?

¿Serán las vidas de tus muertos?
¿o las raíces de tus vivos?
Soy yo el que te habla, sin embargo
El que nunca besaste,
el que besaste a medias,
el que a veces te ama
y otras te quiere.

Un hombre
como mil hombres
como la vida hace tres horas
como un recuerdo
como la imaginación
como el llanto de un perro desconocido
como el balazo que no reconocemos
como el día recién pasado
como la mañana dormida.

Te quiero pero parece incierto
te quiero porque me quiero a mí.
Pero no eres yo
eres otro
eres el que no se mueve
eres el que no calla
eres el que vuela cuando cae
y cuando caigo, sigue.

Tus ojos no son más que ninguno
tu boca no es más que ninguna
eres el bombón que elijo sin leer la caja.

Te quiero porque eres alto.

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