sábado, 28 de mayo de 2011

Insicurezza

El tan esperado día había llegado, faltaban tan sólo 6 horas para qué comenzara la ceremonia, ella tenía todo el día planeado, estaba todo muy calculado y nada podría salir mal. Él sólo necesitaba vestirse e ir a buscar el auto, pero antes de que ir por el, quiso salir a dar un paseo, entonces tomo el primer autobús y se dirigió a un pueblo de 20 minutos de distancia, cuando llegó, recorrió todas las calles desiertas del pueblo, eran las 4 de la tarde así que ningún almacén estaba abierto, porque a esas horas todavía es horario de almuerzo, así que ,básicamente, él estaba solo en el lugar. Vio una plaza y fue a sentarse allí, estuvo un muy largo rato contemplando las flores, los murales, los árboles, la pileta, los banquillos, las piedras, los pájaros, el cielo o alguno que otro anciano sentado en la puerta de su casa, de esa manera se fueron pasando las horas.
  Hasta que llego el momento de la ceremonia.
  En la ciudad nadie sabía que ocurría con el novio, ella se desesperó al enterarse que él no aparecía, todos lo llamaban por celular, pero él no contestaba, la novia estaba con el vestido puesto y los invitados, que ya estaban en la iglesia se preguntaban que sucedería con la ceremonia. Mientras que él estaba muy tranquilamente sentado en la banca de una plaza de un pueblo cercano pero solitario, hasta que decidió volver, tomo un autobús de vuelta que lo dejó en la entrada de su edificio, subió hacia su departamento y se vistió, se puso un poco de loción y tomo un bus para que lo dejara en la iglesia, apenas arribó en la puerta todos se tranquilizaron y la noticia llegó a oídos de la novia quién secó sus lágrimas y partió rápidamente hacia la iglesia. Al momento del sí, ella afirmó emocionada y segura, pero él aceptó su unión con un poco de inseguridad, la misma inseguridad que tuvo al ir de paseo al solitario pueblo.

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