jueves, 2 de junio de 2011
Ciao
Cuando el sonido asesino de las palabras decisivas que ella decía pasaron por mis oídos y mi cerebro los procesó , mi cuerpo murió ,tanto psicológica como físicamente, luego de la decisión tomada no oí nada más, el mundo giraba lentamente, la gente gritaba silenciosamente y los pequeños accidentes de microorganismos esparcidos en el aire se agigantaban y sonaban como explosión mundial. Sólo atiné a decir adiós, no era un adiós común, era un adiós irónico, un adiós con inteligencia, un adiós con rabia. Un adiós que decidí decir cada vez que sus labios o letras se dirigieran a mí.
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