sábado, 13 de agosto de 2011

El año en un día.

Soñar con un mundo ideal, con un sabor a miel cada día, con una sombra amable en tu pared, con un té de amor que te haga sentir cada vez más despreocupado y libre, ella lo hacía.
 Soñaba, cada vez que sentía ese sonido desesperante en sus oídos, que crecía cada vez más y que hacía que su cerebro de vaciara y dejara solo un espacio para soñar, soñar con toda una vida. Aun que ese ruido durara un micro-segundo en su cabeza, lo que lo hacía más insufrible pero placentero.
Aveces le gustaba planear toda su vida, planear cosas que sabía no se iban a cumplir porque ella misma se lo impedía, su mente quería que fuera como el plan pero su cuerpo frenaba cualquier intento de normalidad. La normalidad inventada por el plan de su propia mente.
Su cuerpo veía un negro futuro, pero su cabeza pensaba en uno mucho  menos oscuro.

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