Por las noches, sigilosamente, entraban sin que nadie se diera cuenta. Aparte de ser una nesecidad, era entretención, el placer que les provocaba estar siempre al límite de ser atrapados era lo suficientemente satisfactorio para que esa acción se repitiera cada noche. lunes, 21 de febrero de 2011
Tenían miedo de que algo se escuchara.
Por las noches, sigilosamente, entraban sin que nadie se diera cuenta. Aparte de ser una nesecidad, era entretención, el placer que les provocaba estar siempre al límite de ser atrapados era lo suficientemente satisfactorio para que esa acción se repitiera cada noche.
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