Su cara pequeña, llena de lagrimas invisibles ,no solo era un envase que sostenía su alma, sino todo su ser, un ser tan dulce a la mirada común ,pero despreciable para quién lo conocía, un ser de porcelana por fuera ,pero de hierro por dentro, un ser que con un pestañeo podría causar tragedias y con un grito catástrofes, un ser tan impredecible. Un ser que tiene un mar de negros sentimientos, un lago de grises pensamientos, un río de marrones intenciones, y una gota de rojo amor.
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